Hace que sigas yendo detrás de la zanahoria.
Una trampa que te hace ignorar las advertencias que te manda el cuerpo sobre que no puedes más, pero aun así es muy convincente.
“Cuando pase X, estaré ya bien”
“Cuando consiga Y, seré feliz”
Una amiga está intentando sacarse una oposición mientras se desarrolla como freelance.
No da abasto.
Su trabajo ocupa todo el tiempo y apenas le queda espacio para estudiar.
Como te imaginarás, va bastante al límite.
Le propuse tomar una sesión al mes con uno de mis antiguos mentores. Creo que le vendría bien.
“Pero Manuel, ¿y por qué no la ayudas tú?”
Porque es amiga. No tendría la distancia necesaria para ser objetivo.
Lo que me respondió ella cuando le ofrecí tener una sesión con mi mentor fue:
“Ahora estoy muy agobiada como para centrarme en mí, cuando me saque la oposición estaré más tranquila y podré trabajar mejor en mí.”
Estamos hablando de una sesión al mes.
En un momento de tensión continua, justo cuando más valor puede tener…
Pero la mente hace estas trampas. Te convence de que cuando consigas eso, todo cambiará.
Pero después de eso va otra cosa.
Y otra.
Y otra.
Y si no cambias el patrón, la trampa seguirá actuando. Hasta que el cuerpo diga basta.
Si quieres probar otro camino, tienes mi newsletter a continuación.
Por tu paz,
Manuel Umbert.
