Estás ahí, en la cama, haciendo scroll en redes sociales a ver si así te entra el sueño.
Buscando información sobre cómo dormir mejor o quizás viendo algún vídeo relajante o de ASMR.
Probablemente hayas leído de todo, igual lo has puesto en práctica unos días pero dormías igual de mal y lo has dejado.
Te entiendo.
El insomnio es un coñazo y uno quiere una solución rápida.
Yo en su día probé las pastillas, pero funcionaban solo unas noches y luego no me hacían efecto. Además, me dejaban groggy a la mañana siguiente.
Pensé: si salir del estrés fue cuestión de hábitos a largo plazo, con el insomnio pasará lo mismo.
Y efectivamente.
Me quedé con algunos consejos de Andrew Huberman, neurocientífico de Stanford. Y decidí aplicarlos a lo largo del tiempo.
En mi caso, lo que mejor funcionó fue dejar de tomar café a partir de las 2 de la tarde y usar una luz cálida por la noche antes de acostarme, nada más.
Con eso empecé a recuperar el sueño después de meses durmiendo fatal…
Esas son las dos claves:
Hábitos y no exigirse una técnica mágica que funcione instantáneamente.
“Ya, pero yo necesito dormir bien esta noche porque mañana tengo una reunión importante”
Pues ahí te estarías metiendo más presión.
En esto de salir del estrés, recuperar el sueño y tener más energía no hay atajos que no tengan efectos secundarios.
Mi newsletter y el acompañamiento que doy a mis clientes no es para los que buscan técnicas mágicas que funcionan de un día para otro.
Dudo que existan sin pagar un alto precio.
Es para los que se toman en serio salir del estrés y están dispuestos a cuestionar lo que hacían y desarrollar las habilidades necesarias para que, pase lo que pase en tu día a día, no acabes k.o.
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Buen finde,
Manuel Umbert.
