Poner límites sin explotar

Asunto: Poner límites sin explotar

Una de mis principales mentoras dijo una vez que habíamos venido a esta vida a poner límites.

Y no le faltaba razón.

Aquí hemos hablado varias veces de qué hacer y cómo distinguir a ese tipo de personas que se acercan a ti, básicamente, para hacerte perder el tiempo.

De una u otra manera.

Sin embargo, ¿por qué a veces te cuesta pararle los pies a esa persona y el no hacerlo hace que acabes cabreándote contigo?

Veamos.

Quizás eres una persona organizada, muy racional, a quien le gusta llevar su vida de forma estructurada (te entiendo, yo soy igual).

Y puede que también, en el pasado, alguna vez te enfadaste y dijiste o hiciste algo que en ese momento te pareció que te pasaste…

Igual no fue para tanto, pero tú así lo sentiste.

Te pareció que perdiste el control.

Entonces puedes temer a partir de ahí que si dices lo que piensas o haces lo que quieres, podrías perder los papeles en una situación donde no te gustaría.

Y crees que habría consecuencias terribles si no te controlas.

El problema está en que, ese control excesivo te quita la oportunidad de poner límites sanos, hace más probable que un día revientes y montes una escena, y te estreses por sentir que entran en tu territorio cuando quieren.

Ya… pero ¿y qué hago?

Primero ser consciente de todo esto.

Darte cuenta de qué te viene a la mente en forma de imágenes y sonidos cuando no pones un límite. Qué te dices. Qué sientes.

Segundo, al ser consciente de todo eso, te va a ser más fácil poner distancia. No vas a necesitar controlarlo.

Y ahí se crea un espacio para que pongas tus fronteras de forma asertiva. Sin necesidad de explotar.

Por supuesto, esto no se hace de la noche a la mañana. Es una habilidad que requiere práctica.

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Por tu paz,

Manuel Umbert.