Cómo Bruce Banner hizo las paces con Hulk

Si algo caracteriza a Bruce Banner es que vive en tensión constante.

Ante cualquier estímulo saltaba.

Descontroladamente.

Pero algo tuvo que hacer para convertirse en el Hulk amable con cara de Mark Ruffalo que acompaña a los Vengadores.

A ver si te suena.

Cuando sentía esa presión fuerte en el pecho que le era insoportable, intentar reprimirla solo hacía que se convirtiera en un Hulk más cabreado y destructivo…

Hasta que se dio cuenta de una cosa.

Cuando Banner empezó a permitirse sentir esa presión como una sensación pasajera más, el Hulk que aparecía no era tan violento.

Era más manejable.

No tenía la necesidad de destruir nada para que Bruce Banner le hiciera caso.

Al empezar a escuchar a su propio cuerpo sin reprimir ningún “síntoma”, la cosa cambiaba.

Por otro lado, al principio Bruce se pasaba el día martirizándose.

Insultándose.

Cosa que Hulk por dentro no podía soportar. No entendía por qué Bruce le trataba así, si él solo quería protegerle. Avisarle. Cuidarle a su manera…

Entonces lo segundo que hizo Banner fue hablarse mejor.

Soltar el látigo con el que se fustigaba.

Tener más compasión consigo mismo y entender que Hulk no tenía ninguna mala intención hacia él ni hacia el resto del mundo.

Y ahí se soltó mucho lastre.

Por último, ¿qué mejor compañía que los Vengadores?

Bruce Banner dejó de ir por ahí solo, escondiéndose en cada esquina, para ir con gente de su estilo.

Ese entorno favoreció esa reconciliación interna.

Del Hulk de color rojo hablamos otro día.

Quizás tú también tienes un Hulk dentro. Uno que salta cuando la presión aprieta. Que parece un enemigo, pero solo intenta protegerte.

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Buen finde,

Manuel Umbert.