¿Quién dejó entrar a ese alacrán?

Cuesta entenderlo.

Y mucho.

¿En qué estaban pensando los de recursos humanos cuando contrataron a este tío?

¿Cómo alguien así tiene el puesto que tiene?

¿En qué momento me asocié con un sinvergüenza de este calibre?

Probablemente, en el trabajo es donde pases la mayor parte del tiempo. Y en ese ambiente puede haber de todo.

Personas con las que dé gusto trabajar.

Y gente que ve a los demás como competencia a la que tiene que eliminar o utilizar para ascender o simplemente mantener su culo en un puesto con el que ni se atrevían a soñar.

Entonces aquí pueden hacer de todo…

Ir de buenas para que bajes la guardia y les sueltes información sensible que usar contra ti (personal y laboral).

Hacerte perder el tiempo contándote sus problemas para que no te quede energía para tu trabajo.

Generar un ambiente incómodo de por sí donde reine la tensión.

Y un largo etcétera.

¿Cómo lidiar con estos vampiros del tiempo y la energía?

Pon límites.

Pero no a ellos.

A ti.

Esa gente va a manipularte para que bajes la guardia y sueltes cosas que no querrías contar.

Te hipnotizan.

Ahí frénate.

Ten presente el límite hacia ti de que a ese tipo ni se le cuenta nada, ni tienes tiempo para atender sus historias, ni lo debes tratar como una amistad.

Sé consciente de su juego y pon distancia.

Estúdialos.

Aprende a reconocerlos y esquivarlos.

Al hacerlo, te volverás una persona muy repelente para ellos. Su manipulación no funcionará contigo, no sabrán qué hacer y ni se acercarán.

Ahí estás custodiando tu paz, tu tiempo y tu energía.

Repeler a estos vampiros manipuladores es una habilidad de la que hablo en mi newsletter. A continuación, puedes suscribirte gratis.

A por la semana,

Manuel Umbert.