Ya lo sé.
Sé que habrás leído mucha información sobre la respiración y sus beneficios.
O “las 20 formas de respirar bien para relajarte”
O “los tropecientos tipos de respiración que hay”.
Ok.
Está muy bien, y seguro que practicar buena parte de eso a diario te puede dar beneficios, pero a mí me gusta enfocar la respiración de una forma más sencilla.
Quizás hayas comprobado cómo tu mente se pasa el día yéndose al pasado, a tus recuerdos, a conversaciones y a cosas que te hubiera o no hubiera gustado que pasaran… y al futuro. A imaginar cosas que pueden pasar o no.
Y la respiración que estaba por ahí de fondo, pierde todavía más presencia al ser reemplazada por la tensión.
Darte cuenta de esto y ponerte a practicar una técnica de respiración puede ayudar a bajar revoluciones. A equilibrarte.
Por supuesto.
Pero a mí me gusta enfocar la respiración de otra forma además.
Como un ancla.
En todo ese vaivén de pasado-futuro en el que se mueve la mente, la respiración te puede volver al presente. A lo que hay ahora mismo y delante de ti, solo prestando atención al movimiento de la propia respiración.
Sin tener que modificar cómo estás respirando. Solo poner tu atención en ese punto del cuerpo donde notes con más claridad la respiración.
Así estarás llevando toda tu atención, no solo a la respiración, sino al momento presente.
Y eso no es compatible con el diálogo interno de la mente.
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Por tu paz respirada,
Manuel Umbert.
