Me había vuelto el pesado del grupo.
O eso decían mis amigos de entonces.
Siempre estaba hablando de mis preocupaciones. Casi cada día iba con una cosa nueva. Lo que me decían me calmaba por unos momentos, pero volvía a sentirme estresado al poco tiempo.
Su paciencia se acabó y el amigo más cercano me dijo que probara con ir a terapia.
No me gustaba la idea.
Como que había aprendido en algún lado que ir a terapia era algo negativo.
Pero fui.
Empecé a abrirme con el psicólogo de entonces. Y hablamos de mis pensamientos, de lo que soñaba, de mi infancia…
Me sentía cada vez mejor.
Ya no estaba preocupado constantemente.
Mis amistades me veían más tranquilo…
Pasado un tiempo, el terapeuta me vino a decir que el trabajo importante estaba hecho y que ya podíamos acabar.
Estuve bien un tiempo, pero llegó la pandemia.
Nos confinaron.
Y volvieron las preocupaciones.
Reapareció la tensión, más fuerte que nunca.
Estaba desesperado.
Llevaba años andando por el desierto siguiendo un espejismo con forma de solución que se había desvanecido. Y ahora estaba en medio de la nada, más perdido que nunca.
Intenté buscar información, ver vídeos… pero ni por esas.
Un día mi cuerpo se puso a temblar de la tensión.
Hasta aquí habíamos llegado.
Me dije: “no puedes volver a depender de un psicólogo, tienes que aprender a gestionar el estrés de verdad”.
Mi foco cambió.
En lugar de buscar algo que me tranquilizara cuanto antes, empecé a buscar a alguien que me enseñara a regularme.
Y ahí estaba la clave.
Encontré unos mentores que se alejaban de las soluciones inmediatas y se enfocaban en desarrollar habilidades.
Hace años que dejé el estrés.
Desarrollar esas habilidades no solo me trajo paz, sino que me permitió realizar cambios en mi vida que hace una década no hubiese podido ni imaginar.
He cambiado varias veces de sector hasta encontrar algo que me gustó, tengo mi propio negocio y el estrés crónico nunca volvió.
Esos espejismos que se desvanecen en medio del desierto te pueden estar avisando de que igual no era por ahí. En mi newsletter puedes replantearte ese camino para salir del estrés. A continuación, puedes suscribirte gratis.
Por tus nuevos caminos,
Manuel Umbert.
