El estrés laboral causa insomnio a 1 de cada 3 españoles

Y de mexicanos.

Y de eslovenos.

Y de tombuctunenses.

Cuando llega la noche y te acuestas, es como que bajas las defensas y te preparas para el sueño, pero entonces, la mente te pide hacer repaso.

Vuelve a momentos del día donde considera que quedaron asuntos pendientes.

Esa discusión.

Ese trabajo pendiente.

Ese resultado que se va a saber dentro de unos días.

O ese pensamiento raro que apareció mientras escribías ese mail y no entendiste.

Y empieza el diálogo interno. Un diálogo que te espabila, generando una tensión que va en aumento a medida que sigues parloteando por dentro.

Intentas parar y ponerte a dormir, pero sigue el runrún.

Y no puedes.

Aquí hay dos cosas que están desactivando el sueño.

1- La sensación de tensión.

2- Tu atención a tus pensamientos (por eso se inicia el diálogo interno).

No los pensamientos en sí.

Por eso se trata de jugar con ambos.

La tensión aumenta porque entras en el diálogo interno.

El diálogo se da porque llevas tu atención a los pensamientos.

Pero puedes aprovechar la oscuridad de la noche, en la que hay menos distracciones, y llevar tu atención al cuerpo. A la zona donde notes la tensión.

Y permanecer ahí.

Verás que, con práctica, llevar ahí la atención y no hacer nada más, irá disolviendo la tensión, el diálogo interno y, con el tiempo, las ojeras irán desapareciendo.

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Por tu paz,

Manuel Umbert.