A veces pasa

Esta noche tardé en dormirme.

Apareció, de madrugada, una tensión acompañada de pensamientos sobre el futuro (cómo no).

La incertidumbre metiéndose en mi cama.

¿Y sabes lo que hice?

Pues nada, dejé que me acompañara. Acepté que mi sistema necesitaba digerir esa tensión emocional y que mi mente campara a sus anchas.

Ojo.

Dejar que me acompañara no es dejar que me arrastre consigo: no me lié con esos pensamientos ni traté de evitar esa tensión.

Acepté que esa noche tocaba así y que, al día siguiente, pues bueno, estaría más cansado.

¿Y?

Aquí estoy, escribiéndote mi mail un poco más tarde, nada más.

Antes ni hubiese dormido. Hubiese entrado en diálogos eternos durante horas, y esa tensión hubiese ido en aumento como olla a presión.

Lo que realmente hice fue enmarcar a toda esa experiencia como “proceso natural que a veces pasa”, no como “enemigo odioso a batir”.

En esos momentos que vives como retadores, date cuenta de cómo los estabas enmarcando. Una pintura varía mucho en función del marco que se le da.

Sobre marcos y sobre cómo salir del estrés hablo en mi newsletter. Aquí debajo puedes suscribirte gratis.

Por tus nuevos marcos mentales,

Manuel Umbert.