Sexo, drogas y estrés

Netflix y derivados.

Palomitas y picoteo.

Tabaco.

Marihuana.

Porno y masturbación.

Azúcar.

Chocolate.

Alcohol y otras drogas.

Consumo de redes sociales.

Y un largo etcétera.

A ver, quitando las drogas, tampoco pasa nada por darse un caprichito de vez en cuando.

No voy a ponerme modo inquisidor.

Yo soy el primero que se compra palomitas en el cine por si la película es mala… al menos tener ese disfrute. O que se ve una película antes de irse a dormir…

El problema es cuando se utilizan estas “herramientas” para aliviar el estrés.

Es decir, llevas un día agitado y sientes mucha tensión en el cuerpo, tu sistema nervioso está sobresaturado y quieres soltar todo eso ya… entonces te das un festín de azúcar o lo que sea y notas que la tensión baja.

Te sientes aliviado al principio, pero luego tu energía no se queda en un punto de equilibrio… se cae por los suelos.

Pasas de un nivel de activación alto a un nivel demasiado bajo.

Y ese es el problema de utilizar a largo plazo esos métodos aliviantes: además de cargarse tu salud, no conducen a tu sistema nervioso a un punto de equilibrio.

Por eso es tan importante introducir rituales de regulación en tu rutina diaria, para no moverte entre picos.

Y de eso justo es de lo que me encanta hablar en mi newsletter: claves sobre cómo construir esos rituales de regulación para que no te muevas entre polos opuestos de estrés y agotamiento, sino que te quedes mejor en el ecuador, que se está más calentito.

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Por tus rituales de regulación,

Manuel Umbert.