El Día Después

De 1983.

En el momento del estreno de la película El Día Después, todavía existía la Unión Soviética y en Estados Unidos mandaba Ronald Reagan con su lema: “Let’s Make America Great Again”.

La película está ambientada en la Kansas de los 80.

Un tranquilo día de septiembre, los habitantes de la ciudad y los granjeros del campo ven interrumpidos el programa que estaban viendo en la tele por un informativo especial:

“Alemania Occidental había cerrado todas sus fronteras”

Después de eso, las personas empezaron a especular.

No entendían muy bien qué estaba pasando.

Alguno temía lo peor…

Esa noche pocos durmieron.

Pero al día siguiente, vuelta a la rutina.

Hasta que, de repente y sin ningún aviso del gobierno, los granjeros que estaban labrando el campo o cuidando del ganado notan el suelo temblar, como si fuese un terremoto.

Y, al mismo tiempo, ven que empiezan a salir de las tierras cercanas varios misiles que se dirigen al cielo.

En ese momento ya sabían lo que estaba pasando.

Muchos se vuelven locos y empiezan a llevarse todo lo que puede de los supermercados, otros no lo aceptan y siguen a lo suyo… pero, a los pocos minutos, ven cómo una explosión en el cielo les deslumbra y aniquila a todo el que estaba fuera de un refugio…

Había estallado la guerra nuclear.

Esto que acabas de leer es un escenario extremo que presenta la película, pero ayer, mientras la veía, me dio que pensar.

¿Los habitantes de Kansas tenían algún control sobre la guerra nuclear?

¿Tenían alguna capacidad de control sobre lanzar o no los misiles?

¿Y de evitar que los rusos lanzasen los suyos?

Muchas cosas que te agobian…

Del trabajo.

De tus relaciones.

De lo que pase a tu alrededor…

Si lo piensas, no están bajo tu control.

No puedes controlar cómo es esa persona insufrible que tienes que ver a diario en la oficina, ni lo que piensen tus jefes, clientes o compañeros de trabajo de ti, ni los vaivenes de la economía. Y menos aún si mañana ocurre una catástrofe.

Y te aseguro que mucho del estrés que sientes es por creer, inconscientemente, que de alguna forma, estando en tensión, sí lo estabas controlando.

Pero es una ilusión.

Para bajar los niveles de tensión enfócate en qué sí puedes manejar.

Y una de esas cosas es tu capacidad de regularte en cada momento. Elegir tomar acción para desarrollar la habilidad de regularte. En mi newsletter doy a diario claves sobre cómo estar más en paz, puedes suscribirte gratis aquí debajo;)

Por tu paz nuclear,

Manuel Umbert.