Compasión

Igual a veces te lo preguntas.

¿Cómo he llegado a esto?

A sentirme así…

¿Por qué yo estoy así y ese imbécil de la oficina que apenas sabe leer, parece que está tan contento?

Es frustrante, lo sé.

Y empezar por ahí, al final, lleva a fustigarte y maltratarte.

Quizás ahora puedes reconocer como lo que haces, o lo que hiciste, para intentar estar bien, era lo mejor que sabías hacerlo en ese momento.

Como esa relación o ese trabajo que te acabo agotando, partía de una buena intención hacia ti.

Y puedes probar a soltar esa forma de hablarte o de tratarte cuando ves que esa tensión vuelve, o cuando no salen las cosas como esperabas a pesar de tu esfuerzo.

Y conectar con la compasión.

Tratarte mejor.

Cuando te equivocas, te despistas o te frustras, dale un baño de compasión a ese momento.

Hacerlo suavizará esa experiencia y te permitirá que saques aprendizajes de los despistes, acercando esa paz que buscabas.

Vamos a soltar un poco al profesor interno.

Mira a ver este fin de semana cómo puedes ser más compasivo contigo mismo.

Yo tenía a un profesor muy estricto hace tiempo, ahora lleva años en unas merecidas vacaciones. En mi newsletter doy tips sobre este asunto y otros relacionados con el estrés, aquí debajo puedes suscribirte gratis.

Buen fin de semana,

Manuel Umbert.