El primero de los 3 cerditos hizo su casa de paja porque no tardaría nada.
Llego el lobo y la mandó a tomar por…
Y bueno, ya conoces el resto.
La mente es como el primer cerdito: quiere soluciones rápidas, piensa cualquier situación y te urge a resolverlo. No importa que sea algo que pueda esperar o no. La mente crea una película en la que necesitas arreglar un problema que te ha hecho visualizar.
Entonces llega el lobo en forma de tensión y quieres huir de toda esa experiencia.
La mente, con toda su buena intención, quiere que construyas casas de paja. Cree que así estarás a salvo, pero cuando vuelan, la mente se revoluciona y no sabe qué hacer.
Aunque… ¿qué ocurre cuando los tres cerditos se meten en la casa del tercero, la de ladrillo, construida más lenta-mente y con más conciencia?
El lobo poco puede hacer.
Lo mismo pasa contigo.
La mente sabe hacer las cosas como sabe. El primer cerdito solo sabe construir casas de paja.
Pero cuando a la mente se le ayuda utilizando el corazón y el estómago, los otros dos cerebros del cuerpo, se alinean las diferentes inteligencias que esconde el cuerpo y el estrés puede soplar lo que quiera que ahí te mantienes tú.
Esto de los tres cerebros no es una ocurrencia mía. Es biología:
El corazón tiene entre 30 y 40 mil neuronas. Puede enviar señales al cerebro a través del nervio vago (responsable de los estados de calma y conexión).
Y el estómago nada menos que 100 millones de neuronas. Y también se relaciona con el cerebro a través del nervio vago.
¿Ves su importancia más allá de bombear sangre o digerir tu desayuno?
Por eso, para construir una estructura sólida que te permita no salir corriendo cada vez que el estrés aprieta, es fundamental jugar con los 3 cerebros.
A mí esto me fascina.
Cuando descubres que no tenías que estar a merced de tus pensamientos ni intentar solucionar situaciones mentales para estar en paz, sino gestionarte desde el cuerpo, das un paso de no retorno.
Esto es una habilidad que se entrena. Más claves en mi newsletter gratuita, a continuación puedes suscribirte;)
Por tu paz,
Manuel Umbert.
