¿Con cuánta gente te has acostado?

¿Cuánto ganas al mes?

¿Cuánto pesas?

¿Cuántos años te quedan de hipoteca?

¿En qué puesto quedaste de tu promoción de la universidad?

¿Alguna vez has sido el número 1 en algo?

¿Cuánto te gastas al mes?

¿Con cuánta gente te has acostado?

¿Cuántas horas trabajas al día?

Y un laaaargo etcétera…

Métricas.

A nuestra sociedad le encanta medirse y compararse en función de los números: el dinero en la cuenta del banco, el valor del patrimonio, el peso, rankings, salarios…

Una herramienta que nos hemos inventado los humanos y debería estar a nuestro servicio, se convierte en una losa a nuestras espaldas.

En lugar de utilizarla para apoyarte, quizás la estabas utilizando para compararte con otras personas. Y en la comparación, siempre se acaba perdiendo con alguien.

Siempre va a haber alguien con más dinero, más casas o un coche más caro…

¿Es útil para tu paz y tus objetivos hacer esta comparación?

Te propongo lo siguiente.

Prueba a compararte con tu “yo” del pasado.

¿Cómo estás en relación con esa persona que fuiste hace 5-10 años?

¿Mejor? Vas bien, sigue avanzando.

¿Peor? Cambia de estrategia, prueba algo nuevo.

Si te sientes más estresado que hace un tiempo, échale un ojo a mi newsletter. Aquí debajo puedes suscribirte gratis.

Por tu paz incontable,

Manuel Umbert.