Un día me invitaron a una fiesta.
No hacía demasiado tiempo que había llegado a México y mi entorno social era limitado.
Poco después de llegar a lo que se supone que era un encuentro para que varios que habíamos llegado nuevos al país socializáramos, ocurrió algo:
Uno de los anfitriones me señaló y sacó un tema polémico: Dani Sancho (si no sabes quién es, puedes buscarlo por ahí, pero básicamente es un influencer español que mató a un hombre en Tailandia por estar chantajeándolo).
La gente empezó a opinar con odio contra él. Y yo di mi opinión.
Yo creo que este chico no tendría que estar en una cárcel tailandesa, sino en un hospital psiquiátrico, y que llegó a eso por tomar malas decisiones que lo trastornaron profundamente, no porque fuera un psicópata.
Me quedé solo en la discusión y la gente se cabreó bastante. Al rato me acabé yendo y no volví a quedar con esas personas ni ellos volvieron a llamarme.
Aprendí algo: la importancia de dar tu opinión.
Al hacerlo consigues, de forma natural, profundizar en tu confianza.
Si yo me hubiese quedado callado con una sonrisa, sintiendo la tensión por opinar diferente a la mayoría, habría perdido la oportunidad de trascender el miedo.
Cuando estés en una posición en la que temas perder tu trabajo, quedarte solo o que te miren mal, te animo a que digas lo que estés pensando y sostengas la tensión que pueda aparecer. Eso te hará crecer y liberar estrés.
Además, dar tu opinión te sirve como filtro de personas con las que no compartes tus valores.
Que des tu opinión y personas en tu entorno se ofendan y pasen de ti, te libera de personas que te restaban por no tener la suficiente madurez para tolerar opiniones distintas a la suya.
Y por último, te hace más libre.
Libre para tener un equipo de trabajo que quieres en tu empresa, para cambiar de trabajo, para tener las relaciones que quieres o para decir que sí y que no sin culpa.
Esto te cuento hoy.
Si estás en esa situación en la que te estresa decir lo que piensas y te agota tener que estar aguantando esa tensión de enmascarar cómo eres por miedo a la reacción de tu entorno, hablo de ello en mi newsletter gratuita. Aquí debajo puedes suscribirte.
Por tu libertad incondicional,
Manuel Umbert.
