2 minutos.
Prueba varias los próximos días. Quédate con la que te funcione mejor.
1. Te vas al baño y te echas agua fresca en la cara y la nuca. Llevas tu atención a la sensación que se genera. Y te quedas notando un rato.
2. Masajéate el cuello, la mandíbula y las sienes con los dedos de las manos. Haz un masaje profundo y ve sintiendo como va cambiando la tensión acumulada en esas zonas. Hazlo sin prisa.
3. Haz un escáner mental por tu cuerpo. Tómate tu tiempo. Empieza por los pies y ve subiendo hasta la cabeza. Poniendo tu foco unos segundos en cada zona.
4. Prueba a hacer respiraciones más lentas. Coloca una mano en el diafragma y respira desde ahí. Inhala 5 segundos, exhala 5 segundos.
5. Bloquea en el móvil a la persona que te suele dar el coñazo. Un par de horas.
6. Busca un lugar donde te sientas cómodo cerrando los ojos. Puedes hacer como si tuvieses que evacuar e irte al baño. Y visualízate completamente en calma. Como si fuese una versión futura de ti mismo que vive sin estrés. Recréate. Date la libertad de imaginar dónde estás, con quien, lo que haces…
7. Nota los pies. El contacto con el suelo.
8. Busca con la mirada algo que te dé paz en el sitio en el que estás. Un objeto. Algo en el paisaje que veas por la ventana. Una foto. Y mientras lo miras relaja la mirada centrando tu atención en ese objeto. Vuelve a ese objeto cuando lo necesites.
9. Durante esos 2 minutos, haz movimientos habituales del trabajo. Pero lentos. Muy lentos. Todo lo lento que puedas dentro de lo que te sea cómodo. Escribir un mail, coger la taza de café. Muy despacio.
10. Durante la comida, saborea cada bocado. Tómate tu tiempo para masticar y digerir lo que estás comiendo.
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Por tu paz,
Manuel Umbert.
