Cuando vas al límite puedes temer tener que parar en algún momento.
Abandonar tu carrera.
Ahí las opciones se reducen a seguir hasta que el cuerpo aguante o parar y olvidarse de las metas que tienes.
Viéndolo así, esas son las 2 opciones que existen.
De hecho, la amenaza de parar puede hacer que te fuerces a apretarte más para llegar cuanto antes al objetivo que tienes en mente.
Ahí solo puedes perder.
El cuerpo no aguantará y tocará parar, dejando ir a las oportunidades que tenías delante.
Hay una alternativa.
El camino del medio.
En lugar de hacer un parón que te obligue a retirarte de la competición, organizar pausas puntuales en el día para sacar a tu sistema nervioso del estado de tensión constante.
Momentos que te des para regularte.
No para tomarte un café cada hora o salir a fumar un cigarro.
Ciertas prácticas sencillas que puedes aplicar en cualquier momento y lugar para bajar revoluciones.
Así tu día a día no se convierte en una cuestión de vida o muerte.
De vencer o morir.
Pero hace falta compromiso, que cuando salga la notificación en tu móvil de que es momento de parar 2 minutos para regularte, lo hagas sin excusas.
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Por tu paz,
Manuel Umbert.
