Encárgate de todo si quieres que el barco se hunda

Como escuece que se metan en nuestros asuntos, ¿eh?

Te gusta hacer las cosas a tu manera. Te has echado responsabilidades a la espalda. Y los demás no saben actuar como tú sabes.

Eso está muy bien.

El problema es cuando necesitas controlar cada aspecto de tu vida. Tu trabajo. Tu empresa. Tu familia. Lo que sea. Y sientes que no eres capaz de delegar.

Te cuesta no tener un ojo en todas partes.

Piensas que si tú no estás ahí, se puede derrumbar todo.

Igual viste a alguien de tu equipo o de tu entorno que la cagó en el pasado y tuviste que recoger los platos rotos.

Y temes que se repita.

Tu mente sabe lo que ocurrió en el pasado y teme que se repita en el futuro. Y tú te empujas para estar en todos lados a la vez.

Eso es agotador, como sabes.

No se puede estar en paz y al mismo tiempo estar en todas partes.

Imposible.

Y seguir así te puedes imaginar a dónde lleva.

Siguiendo con el ejemplo del Titanic del otro día:

Jack Phillips, el telegrafista, ignoró un mensaje de advertencia de otro barco porque estaba abrumado mandando los mensajes de los pasajeros caprichosos.

¿Tan importante era lo que mandaba viendo lo que pasó?

Toca aceptar el riesgo de delegar.

Habrá errores y telegramas que no lleguen alguna vez a destino. Pero podrás hacer más travesías.

Empecemos por cuestionar lo que te llevaba al agotamiento y actuar de otra manera.

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Aquí abajo.

Por tu paz,

Manuel Umbert.