Abrir la bandeja de entrada puede ser un infierno.
50.000 mails sin leer.
Cada uno con su asunto, pero todos parecen igual de urgentes. Esperando una respuesta YA.
Quizás creías que esos mails te exigían esa respuesta inmediata, que tenías que contestarlo todo para ayer y, de no hacerlo, habría consecuencias para ti.
Y el tema no es lo que parezca exigir una bandeja de entrada llena de mails, si no que tú compres esa exigencia.
Que tú te exijas contestar todo para ya.
Eso lleva a empezar el día con una presión en el pecho que sabes que no se va a disolver a lo largo de la jornada y que te dejará fuera de juego al final del día.
Pero ¿qué te hace exigirte contestarlo todo?
¿Qué consecuencia temías si no lo hacías?
Cabrear a algún cliente, jefe, que te despidan…
¿Qué era?
Y a partir de ahí, abrirte a cuestionar si eso es así, ayuda a soltar lastre.
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Buen finde,
Manuel Umbert.
