Seamos sinceros.
A la gente le encanta poner excusas.
O mejor.
Tener una explicación fácil y simple sobre lo que le pasa para no hacer nada.
Si el estrés te está poniendo la zancadilla en tu día a día es muy fácil contarse que es culpa del trabajo, tu familia, los amigos, el gobierno, los reptilianos… y desde ahí, uno solo puede resignarse a vivir así.
Como te cuentas que es por algo externo que no puedes controlar, no te queda otra que aguantarte.
Pues mira no.
Esto es más parecido a un puzzle.
Hay muchas piezas y están conectadas unas con otras.
Por ejemplo, si el domingo te das un atracón de grasa, azúcar y alcohol, el lunes no esperes estar fresco como una lechuga.
Si fumas, tu respiración no va a responder igual cuando el cuerpo quiera regular el estrés.
Si te pasas horas viendo tertulias en las que escuchas a gente gritarse, no te extrañes de que te pases el día tenso.
Si toleras que un compañero de trabajo te quite demasiado tiempo con sus problemas y te agote con discusiones que no van a ningún sitio, no te sorprendas si por las noches duermes mal.
Todo está conectado.
Por eso, para dejar atrás el estrés, toca trabajar en todas y cada una de las piezas que forman tu puzzle.
Y por eso, tomarse una pastilla para quitar el estrés no te ayuda realmente a recolocar las piezas.
Es un trabajo coordinado en diferentes áreas.
A medida que vayas avanzando en cada una de ellas, el puzzle irá conectándose y dando forma a un estado de paz mucho más consistente.
Puedes revisar cómo estás en cada uno de estos aspectos y empezar a hacer pequeños cambios. Si los mantienes, notarás la diferencia.
Por mi parte, te puedo apoyar a recolocar algunas de esas piezas, quizás algunas que habías olvidado que estaban.
En mi newsletter gratuita te cuento más. Aquí debajo la tienes.
Por tu paz,
Manuel Umbert.
