La señal que no ves

Hay dos opciones.

Seguir a tu instinto o dejarte llevar por la corriente.

Cuando la tensión campa a sus anchas y uno está tan agotado como para lidiar con lo de fuera porque bastante tiene con lo de dentro, uno acaba agarrándose a lo primero que pilla para seguir adelante.

A ciertas personas.

Se deja llevar por la corriente de lo que le ha tocado.

En ese estado, la confianza para filtrar a tu entorno puede parecer que no está y ahí abres la puerta a que entre quien quiera en tu garito.

Y encima, barra libre.

Pero hay una señal que te puede ayudar a filtrar aunque el estrés esté haciendo de las suyas.

Especialmente en momentos en los que estás conociendo a alguien.

Cuando una persona hace algo que va en contra de tus valores, duele. Aparece una sensación dentro de ti casi de vacío, que dice que eso no va contigo, que ver eso no te gusta.

Una sensación que no tiene que ver con que alguien haga una broma y uno se enfurezca o entre en modo conspiranoico porque crea que la están atacando.

No.

Es más una incomodidad. Como que la otra persona ha mostrado algo de sí misma que te ha hecho saltar las alarmas dentro de ti. Roza con algún valor que para ti es demasiado importante como para que no te duela.

Esa es la señal.

Ahí, si uno no se retira en paz del lado de esas personas, va pesando cada vez más tenerlas cerca.

Te vas cargando más.

Y para abandonar al estrés, uno necesita repeler a esta gente y rodearse de los que sí sientes que conectan contigo.

Repeler a quien te drena la energía, a quien en lugar de hacerte sentir más despejado mentalmente, te agota más después de estar con él o con ella, es una habilidad de la que hablo en mi newsletter.

Aquí abajo puedes suscribirte gratis.

Por tu paz repulsiva,

Manuel Umbert.