¿Qué es lo que más te puede molestar que te digan?
No me refiero a insultos, sino a esa frase que parece inocente y te provoca dentro de ti una reacción en cadena que hace que te quedes rumiando con eso que te dijeron varios días, incluso.
Con la familia es más fácil verlo.
Hace tiempo, en una comida familiar normal y corriente, mi hermano me soltó un comentario: “no puedes defender a este hombre”.
No viene al caso quién, pero como no, estábamos hablando de lo de siempre.
De políticos.
Y eso me revolvió por dentro.
Me encendió.
¿Cómo se atrevía a decirme a quién puedo apoyar o a quién no?
¿O lo que tengo que pensar?
Me quedé rumiando horas después sobre el tema.
Tiempo después, sentado mientras veía la tele, con la cabeza dispersa, me surgió un pensamiento: “Eso que te revuelve, tiene información para ti”.
Entonces empecé a probar.
Cuando aparecía ese revoltijo por algo que me dijesen, lo utilicé como un indicador de que había que mirar un poco más allá.
Cuando mi hermano me soltó esa frase… ¿qué estaba pasando? ¿me sentía invadido? ¿qué me pasaba a mí con la autoridad y sentir que se imponían?
Hacer este ejercicio de usar lo que me revuelve como indicador de que ahí hay hilo del que tirar para acercarme más a la paz que buscaba es de las herramientas más útiles que he visto para salir del estrés.
La próxima vez que algo te revuelva, antes de culpar al otro, pregúntate: ¿qué me está diciendo esto de mí?
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Por tu paz,
Manuel Umbert.
