Títulos de caballero y canicas en la boca

No solo tenían certificaciones.

Los profesionales a los que acudía el duque de York para superar su tartamudez tenían también nada menos que el título de Caballero del Imperio Británico.

En una ocasión, uno de esos lores le dijo que se metiera en la boca un montón de canicas metálicas y que intentase hablar con la boca llena. Según él, eso le fortalecería los músculos bucales y así, superaría su dificultad en el habla.

Su alteza real por poco se ahoga.

Pero en aquel momento, el problema no era tan grave. El importante era su hermano, el rey. Él podía seguir viviendo en palacio, evitando discursos, pasando desapercibido.

Hasta que ocurrió.

Su hermano abdicó en él para poder casarse con una mujer divorciada.

El duque se convirtió de la noche a la mañana en el rey Jorge VI de Inglaterra.

Ya no eran discursos puntuales en hipódromos lo que tenía que hacer, ahora tendría que hablar a un imperio que iba a entrar en guerra.

Él podría haber abdicado también, pero decidió tomar responsabilidad.

Esta vez no buscó títulos. Buscó a alguien que supiera de verdad. Un tipo sin certificaciones, pero con años de experiencia ayudando a personas a superar la tartamudez.

Se dejó la piel.

Y funcionó.

Los discursos de Jorge VI ayudaron a sostener la moral británica contra el nazismo.

Quizás tú no tengas que hablar a un imperio. Pero esa tensión en el pecho cuando más necesitas estar sereno… esa sí la conoces.

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Buen finde,

Manuel Umbert.