Tu telaraña universal

Mira.

Admítelo.

Siempre estás buscando explicaciones.

Contándote una u otra historia de por qué te sientes de una manera u otra. De por qué te aparece un pensamiento u otro. De lo que significa. De por qué eres de una manera (o mejor y más realista, de por qué actúas de una manera).

Como que, si lo entiendes todo, te sentirás libre. En paz.

¿Es así?

¿Resolver la ecuación, te da la solución?

La mente es como una telaraña.

Pero no como una telaraña de estas bonitas que unen dos ramas en medio del bosque y las gotas del rocío de la mañana viajan por sus hilos…

No.

Es más como la telaraña de “Ella, la Araña” de El Señor de los Anillos.

Está enredada, los hilos se pierden entre millones y cubren túneles oscuros que no sabes dónde empiezan y dónde acaban.

Cuando intentas entender ese pensamiento que te estresa, estás intentando seguir un hilo de esos y buscar el extremo opuesto.

Por eso el psicoanálisis dura años y cuando terminas no has ni empezado.

Es imposible desenmarañar esa telaraña.

La buena noticia es que todos tenemos esa telaraña ahí arriba. Es universal. Por eso todos tenemos los mismos pensamientos alguna vez.

Tienes ese pensamiento por el hecho de tener cerebro.

Cuando comprendes eso de corazón, de cerebro y de estómago, ya no necesitas entender cada pensamiento que te estresa. Estás cómodo en el no saber.

Se acabó la energía dedicada a buscar las razones de por qué pensabas o te sentías así.

Lo dejas pasar y sigues con tu día.

Sí, lo sé, no es fácil, no es como dar un paseo por el parque, pero sí es una habilidad que puedes aprender. En mi newsletter tienes más claves sobre el estrés, aquí abajo puedes suscribirte gratis.

Buen finde,

Manuel Umbert.