Lo que me sacó de verdad del estrés

La sensación al principio era como si alguien estuviese llamando a la puerta.

Cada vez más fuerte.

Y yo, como si viviese confinado en un búnker, lo intentaba ignorar.

Una parte de mí, la que dominaba entonces, prefería quedarse dentro, a salvo, con las reservas que tenía, los DVDs para entretenerme y el sofá para descansar, podría vivir tranquilo el resto de mi vida.

Con los ruidos de los golpes en la puerta, pero a salvo.

La otra parte de mí se preguntaba quién sería esa persona de fuera que tiene tantas ganas de entrar… ¿qué querría? ¿qué tendría que decirme? ¿De verdad me apuñalaría en cuanto abriera o solo quería conocerme?

Y, sobre todo, a esa otra parte le daba aún más curiosidad aquello que pudiera haber fuera del búnker.

Se daba cuenta de que algo me estaba perdiendo por evitar a esa persona que hacía tanto ruido fuera queriendo entrar.

Entonces decidí empezar a escuchar a esta segunda parte.

Estaba harto de la tensión que sentía por creer que había un asesino fuera llamando a mi puerta.

De vivir tan cómodo entre cuatro paredes sin probar nada más.

Así que me fui acercando cada vez más a la puerta, no sin tensión por si fuera había una amenaza, pero cuando por fin la abrí, ¿sabes qué ocurrió?

Nada.

No había asesino, nada me mató, no me ocurrió nada.

Solo que vi la luz del día y todo lo que me estaba perdiendo por estar dentro del búnker.

Una vez salí, ya no quise volver a entrar.

Si te fijas, eso es el estrés: miedo.

Miedo a no poner un límite, miedo a que te echen, miedo a la ruina, miedo a perder estatus, miedo al fracaso, miedo al qué dirán… miedo, miedo, miedo.

Por eso no estabas yendo a ver quién había al otro lado de la puerta.

Para salir del estrés hay que ir explorando este miedo (explorar no es analizar, ojo, que te veo venir).

Al principio puede vivirse como una experiencia muy intensa, pero es necesario pasar por ahí si queremos liberarnos. Y esto es importante: “si queremos liberarnos”. Muchos, la mayoría, prefieren seguir dentro, calentitos en el búnker.

Si quieres que te acompañe en este camino para salir a ver qué hay más allá del estrés, en mi newsletter doy claves sobre ello. Aquí debajo puedes suscribirte gratis.

Por tu libertad,

Manuel Umbert.