El problema de la familia

Es muy difícil que te toque la lotería.

Pero más difícil es tener una familia en la que no haya ningún miembro que no dé por saco de una forma u otra.

Ayer vino a casa mi hermano y su novia, con quien se va a casar dentro de unos meses. Estaban hablando de las mesas y los invitados a la boda. Había invitado a toda la familia…

Había personas que no veía desde hace años, afortunadamente…

Pero para ese día ya habían confirmado.

“Mierda…”, dijo un pensamiento por mi cabeza.

Al que siguió otro más fresco que dijo: “¿Seguro que mierda?”

Entonces pensé en esos primos que habían sido un grano en el culo, hablando mal y pronto. Siempre venían con esa actitud de tocar las narices, pero, por otra parte, gracias a ellos aprendí 3 cosas en el pasado:

1. Cómo son las personas que no quiero en mi entorno.

2. Aprender a estar en paz con independencia de gente molesta a mi alrededor.

3. A ponerme de mi lado.

Y esta última es clave, porque muchas veces, sobre todo en ambientes familiares, quizás uno puede actuar desde la inercia de “portarse bien” con otros miembros solo porque sean unos años más mayores… y ahí, igual, tocaba ser más auténtico.

Esas personas complicadas, tanto de tu familia como de tu entorno, son maestros necesarios para tu paz.

Si quieres aprender a aprovecharlos, en mi newsletter hablo más sobre ese tema y otros relacionados con estar más en paz.

Por tus mejores maestros,

Manuel Umbert.