Ya lo decía Jack Nicholson

¿Has visto Ejecutivo Agresivo?

En esa película Jack Nicholson interpreta a un terapeuta que apoya a personas con “problemas” de ira, de una forma poco convencional.

En un momento dado, le dice a su cliente, interpretado por Adam Sandler:

“En el mundo hay dos tipos de personas con ira: los explosivos y los implosivos. Los explosivos son aquellos que se comportan como unos energúmenos en el supermercado cuando la cajera les quiere cobrar una bolsa… Los implosivos son esa cajera que se pasa día tras día aguantando a cada cliente hasta que, un día, se carga a todo el que hay en el supermercado…

Tú eres la cajera…”

Llevado a nuestro tema, sí es cierto que, a veces, igual te podías contener por miedo a consecuencias.

No decías lo que pensabas.

No pones un límite en el trabajo o con la familia.

O puede que actuaras de una forma más o menos complaciente.

Eso genera tensión.

Pero, en lugar de sacar esa energía fuera o canalizarla de alguna forma, tal vez se convierte en ira contenida que vuelcas contra ti.

Como si te enfadaras por dentro contigo por no haber dicho lo que pensabas o no haber puesto ese límite que te gustaría…

Ayer te hablaba de formas de manipulación que tienen algunas personas para drenarte el tiempo y la energía sin que les importe lo más mínimo.

El resultado de no poner límites a estos vampiros es ese:

Frustración.

Autocastigo.

Ira que necesita salir, pero reprimes.

Al final, cómo te relacionas con los demás es un hábito que puedes cambiar. Y de eso hablo en mi newsletter. Puedes suscribirte gratis a continuación.

Por tu paz,

Manuel Umbert.