Paz Práctica

En mi anterior entrada te presentaba a la paz instantánea.

La paz que todo el mundo quiere.

Pero hay una mucho menos conocida, pero que está íntimamente relacionada con la anterior:

La paz práctica.

Cuando una persona desea desesperadamente tener paz ya, busca algo que le alivie inmediatamente.

En esa búsqueda de alivio, uno puede hacer varias cosas, como el uso de la medicación, algo que ya mencioné… pero también a otros “métodos”… 

Y de entre esos métodos para aliviar el estrés hay uno que se repite especialmente: la búsqueda de información.

Quizás cuando notas esa presión, los músculos contraídos o el miedo ante la incertidumbre de lo que pueda pasar… tienes la necesidad de entender por qué te sientes así, qué probabilidades hay de que ocurra eso que te estresa, incluso algún tipo de diagnóstico con el que poder identificarte para explorar más sobre lo que te pasa…

Entonces te metes en google o en ChatGPT y te pones buscar información.

Y notas cierto alivio cuando encuentras un argumento racional.

Pero al rato o a los pocos días, vuelta a empezar. Vuelta con el estrés. Porque las teorías se quedan cortas. 

Por eso hoy quería presentarte a la paz práctica. La paz que se despierta practicando técnicas avanzadas de desarrollo personal que puedes aplicar en cualquier momento del día y en cualquier lugar para regularte.

Para bajar de la cabeza al cuerpo. 

Para ayudar a la mente a soltar diálogos internos y tensiones acumuladas.

Esta es la paz más sabia de las cinco. 

Si quieres conocerla, te la puedo presentar. Hablo de cómo llegar a ella en mi newsletter diaria, puedes suscribirte gratis aquí debajo.

Por tu paz práctica,

Manuel Umbert.