La hija más ambiciosa de la paz productiva.
La paz instantánea.
Cuando uno está en plena crisis de estrés, que no sabe ya qué hacer para calmar a la mente y poder liberarse de esa presión insoportable, exige paz ya, ahora y de una vez.
Este tipo de paz es el que las grandes farmacéuticas buscan vender con ciertas medicaciones. Y por eso es un negocio tan rentable.
Todo el mundo la quiere.
Pase lo que pase.
Paz YA.
Sin embargo, aunque esa paz instantánea es posible, el camino para alcanzarla puede tener efectos secundarios… o no.
Y si no quieres efectos secundarios, toca tener paciencia.
Poder equilibrarse y estar en paz, pase lo que pase fuera y en cuestión de minutos, es posible sin necesidad de meditar durante horas cada día.
Mis clientes no tienen tiempo para hacer retiros espirituales ni para meditar durante tanto tiempo, por eso quería presentarte a esta paz.
La paz instantánea se alcanza con la práctica consistente de lo que me gusta llamar rituales de regulación diarios.
Como en un entrenamiento de gimnasio, cuanto más practiques estos rituales de regulación durante unos minutos al día, conectarás con tu paz de forma más sencilla y rápida cada vez.
Si tienes la paciencia para desarrollar unos rituales de regulación adaptados a ti, puedes escribirme y te cuento cómo trabajo.
En la siguiente entrada, te presentaré a la hermana gemela de la paz instantánea.
Más contenido sobre cómo conectar con tu paz y salir del estrés y del burnout en mi newsletter gratuita. Abajo la tienes.
Por tu paz instantánea,
Manuel Umbert.
