Resistir es de débiles

Es un clásico en la cultura del burnout.

A ver quién aguanta más.

Quién es más fuerte.

Quién es el mejor.

La idea de que hay que cargar con todo y aguantar sin quemarse para prosperar. Como si esto fuese el coliseo romano… o la carrera de Rebelde Sin Causa, en la que los dos coches aceleran hacia el barranco y quien aguante más sin saltar gana.

Y el que tiene más cabeza y salta antes, pierde. Entonces se le pone la etiqueta de débil, de que no vale.

Para evitar eso y conseguir la mejor vida posible, la mejor carrera profesional, el mejor empleo… uno decide aguantar… y lejos de conseguirlo, se quema. Se agota.

Igual toca levantar el pie del acelerador y buscar la productividad en otra parte.

Reconocer esta creencia de “si no resisto, soy débil y no voy a conseguir sobrevivir”.

Sí, sobrevivir.

Porque esto, al final, viene del miedo prehistórico de nuestros antepasados a ser expulsado de la tribu.

Si no cumplo mi función en la sociedad, empresa (tribu)… seré apartado

Entonces, te animo a que en tu día a día te cuestiones si está actuando en ti esa creencia.

Y la vayas cambiando por otra nueva.

Relacionando más la productividad que te va a llevar a tener éxito laboral, con un estado de paz. Desde ahí es desde donde se consigue ser productivo sin quemarte.

Por muchas cosas que tengas que hacer, las vas a hacer mejor estando en calma que con la lengua fuera.

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Por tu paz productiva,

Manuel Umbert.